El presidente de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay, Julio César Lestido, participó del panel “El comercio crossborder en el ecosistema comercial uruguayo”, una instancia de intercambio centrada en los desafíos que plantea el crecimiento del comercio electrónico transfronterizo para el comercio formal del país.
El panel contó también con la participación de Federico Nogueira, socio fundador de la Cámara Uruguaya de Couriers (CUC), y fue moderado por Andrés Marrero, presidente de la Cámara de la Economía Digital del Uruguay (CEDU).
Durante su intervención, Lestido señaló que la posición de la Cámara no consiste en restringir el acceso de los consumidores a las compras internacionales, sino en promover un marco que permita competir en condiciones más equitativas.
“El planteo pasa por otro lado: generar condiciones de competencia más equitativas para quienes invierten, pagan impuestos y generan empleo en Uruguay”.
El crecimiento del régimen de franquicias
Lestido explicó que la llegada de plataformas como TEMU provocó un crecimiento extraordinario del régimen de franquicias. Entre 2023 y 2025, la cantidad de envíos se multiplicó por 3,6, alcanzando un volumen comparable al de las principales cadenas comerciales del país en rubros como vestimenta y calzado.
Como ejemplo, indicó que mientras dos de las principales empresas del sector importaron vestimenta por US$ 42 millones, el ingreso de prendas bajo el régimen de franquicias alcanzó los US$ 44 millones.
El presidente de la Cámara destacó que las empresas que operan formalmente en Uruguay deben asumir una estructura de costos y obligaciones que no recae de igual manera sobre las compras realizadas mediante este régimen.
“Los comerciantes pagan IVA, aranceles, tasa consular, anticipos de IRAE y otros tributos. A eso hay que sumarle salarios, alquileres, logística y todos los costos que implica mantener un comercio abierto y generar empleo”.
Impacto en consumidores y comercios del interior
Durante el panel también se analizaron los perfiles de quienes utilizan con mayor frecuencia las plataformas internacionales. De acuerdo con datos de MERCOPLUS presentados en la actividad, su utilización se concentra principalmente en los niveles socioeconómicos medios y altos.
En los sectores de menores ingresos, el 40 % de las personas nunca realizó compras a través del régimen de franquicias, mientras que en los niveles socioeconómicos más altos esa proporción se reduce al 28 %.
Lestido remarcó además que el impacto del comercio transfronterizo no recae únicamente sobre las grandes cadenas, sino también sobre los pequeños y medianos comerciantes de todo el país.
“Pensamos que estas medidas afectan a las grandes marcas, pero en realidad también perjudican al pequeño comerciante de Tala o de cualquier localidad del interior, que todos los días abre su negocio, paga impuestos y sostiene puestos de trabajo”.
La necesidad de adaptar el comercio tradicional
El presidente de la Cámara reconoció que el comercio formal también debe adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo y avanzar en la incorporación de tecnología, la capacitación del personal y la mejora de la experiencia de compra.
“Hoy ya no alcanza con vender. Si no capacitamos al personal, no invertimos en tecnología y no ofrecemos una experiencia diferente, no vamos a poder competir”.
En este sentido, subrayó la necesidad de contar con equipos preparados para brindar una atención personalizada y generar una experiencia en el comercio físico que resulte tan atractiva como la que encuentran los consumidores en los canales digitales.
El desafío, concluyó, no consiste en frenar el desarrollo del comercio electrónico, sino en construir un marco que permita competir en condiciones más justas, fortalecer al comercio formal y proteger el empleo que genera en todo el territorio nacional.

